Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Conoce a Francisco Marto

El pastorcito que quiso consolar a Jesús.

Vio a la Virgen en un campo de Portugal y decidió dedicar el resto de su corta vida a consolarla. Esta es su historia, capítulo a capítulo.

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Nació
11 de junio de 1908, en Aljustrel (Fátima, Portugal)
Murió
4 de abril de 1919, en Aljustrel, a los 10 años
Reconocido
Canonizado el 13 de mayo de 2017, por el papa Francisco
Patrono
Se le venera especialmente junto a su hermana Jacinta como modelo de los más pequeños
01

Un pastorcito tranquilo

Francisco Marto nació el 11 de junio de 1908 en Aljustrel, una pequeña aldea cerca de Fátima, Portugal. Como muchos niños de su época, pasaba los días cuidando el rebaño de ovejas de su familia, junto a su hermana Jacinta, un año menor, y su prima Lucía dos Santos.

Era un niño callado, contemplativo, al que le gustaba tocar el pífano —una pequeña flauta— mientras miraba las colinas. Nadie hubiera imaginado que aquel pastorcito tímido iba a cambiar la historia de la Iglesia.

Para hoy

No hace falta ser el más hablador ni el más llamativo. A veces Dios elige a los más sencillos para hacer las cosas más grandes.

02

El día que el cielo se abrió

Entre mayo y octubre de 1917, Francisco, Jacinta y Lucía fueron testigos de seis apariciones de la Virgen María en un lugar llamado Cova da Iria. Francisco tenía apenas nueve años.

A diferencia de sus dos compañeras, Francisco veía a la Virgen pero no la escuchaba hablar. Aun así, aquellas apariciones marcaron para siempre su manera de mirar el mundo: descubrió que existía algo —Alguien— infinitamente más grande que los campos de Aljustrel.

Para hoy

No siempre entendemos todo lo que Dios nos muestra. Pero basta con dejarse tocar el corazón, como le pasó a Francisco.

03

“Quiero consolar a Jesús”

Mientras Jacinta se preocupaba sobre todo por salvar a los pecadores del infierno, Francisco tenía un deseo distinto y muy propio: consolar a Jesús, a quien imaginaba triste por los pecados del mundo.

Pasaba largos ratos solo, en silencio, rezando en una gruta cercana. No buscaba que nadie lo viera. Simplemente quería, como él mismo decía, hacer compañía a Aquel que sentía olvidado.

Me gusta más consolar a Nuestro Señor que convertir a los pecadores, para que no esté tan triste.
Para hoy

A veces amar a alguien no es pedirle nada, ni siquiera hablarle. Es simplemente estar ahí, en silencio, acompañando.

04

Una pandemia que también le tocó a él

En el otoño de 1918, una grave epidemia de gripe recorría el mundo entero: la que hoy se conoce como “gripe española”. Francisco se contagió y desarrolló una bronconeumonía que fue debilitándolo poco a poco durante meses.

Aun enfermo, mantuvo su carácter sereno. Ofrecía su sufrimiento en silencio, sin quejas, tal y como había prometido tras las apariciones.

Para hoy

Cada generación vive sus propias pandemias, sus propios miedos globales. Francisco recuerda que incluso ahí se puede elegir la paz.

05

Un niño santo, un ejemplo actual

Francisco murió el 4 de abril de 1919, en su propia casa, rodeado de su familia, después de recibir los últimos sacramentos. Tenía diez años.

Fue canonizado el 13 de mayo de 2017 por el papa Francisco, junto a su hermana Jacinta, convirtiéndose en uno de los santos no mártires más jóvenes de toda la historia de la Iglesia. Su vida, tan breve, sigue enseñando que la santidad cabe incluso en la infancia más sencilla.

Pronto estaré en el Cielo, y allí voy a consolar mucho a Nuestro Señor.
Para hoy

No necesitas grandes escenarios para amar a Dios. Un campo, unas ovejas y un corazón atento pueden ser suficientes.

🌟

Su historia terminó. La tuya empieza ahora.

No hace falta vivir muchos años para vivir una gran vida. Hace falta vivir con un gran amor.

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